La muerte es maestra de amor y vida

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La muerte es maestra de amor y vida

La muerte es maestra de amor y vida.
Así como vivas, así morirás.

En el Zen japonés, el término shoji se traduce como “nacimiento-muerte”. No existe separación entre la vida y la muerte, salvo un pequeño guion, una delgada línea que conecta a ambos.

No podemos estar verdaderamente vivos sin mantener una conciencia de la muerte.

La muerte no nos espera al final de un largo camino. La muerte nos acompaña siempre, en la misma médula de cada momento que pasa. Ella es la maestra secreta que está oculta a la vista de todos. Ella nos ayuda a descubrir lo que más importa. Y lo bueno es que no tenemos que esperar hasta el final de nuestra vida para hacer realidad la sabiduría que la muerte tiene que ofrecernos.

La palabra savasana significa cadáver en sánscrito y así es como se llama en yoga clásico a la postura en la que nos tumbamos boca arriba. En Bowspring le llamaron asimilación porque querían que fuese un descanso consciente, sin embargo a mí me gusta llamarlo también savasana consciente. El final de la clase es como una muerte, es la asimilación de una gran transformación que ha ocurrido en tu mente, emoción y cuerpo durante la misma. Para mí es la parte más importante de la clase. Después de haber entrenado la atención y el foco, de haber liderado los pensamientos, de permitir que las emociones florezcan, de haber extenuado el cuerpo hasta el límite… ocurre la magia, ocurre la muerte y el renacimiento. Eres una persona totalmente diferente a la que entró por la puerta, eres una persona con más espacio; con más espacio en tu mente, con más espacio para tus emociones, con mucho más espacio en tu cuerpo. Siéntelo por ti mismo.

La semana pasada estuve en una conferencia sobre el Amor y la Muerte impartida por Frank Ostaseski que me dejó en shock durante un par de días. De hecho, aún tengo resaca emocional de todo el movimiento que se generó en la sala.

El maestro neoyorkino expone de manera magistral que no hay que morir para aprender sobre la intimidad de la muerte, de nuestra capacidad innata de tener paz, amor incondicional y perdón y en su aclamado libro, “Las 5 invitaciones” el cuál te recomiendo que saborees despacito, habla de cinco prácticas que deberíamos tener como base y entrenar a diario. Hace hincapié en que estas prácticas se entienden a través de la acción pues nada cambia hasta que no lo afrontas.

1ª INVITACIÓN. No esperes.

2ª INVITACIÓN. Da la bienvenida a todo.

3ª INVITACIÓN. Trae todo tu ser a la experiencia.

4ª INVITACIÓN. Encuentra espacio para descansar. ¿Tenemos que morir para descansar en paz? Es importante crear espacios. Todo a lo que le podamos dar espacio se puede mover. ¿Estás creando espacios en tu vida para descansar en amor? Donde no hay espacio no hay movimiento.

5ª INVITACIÓN. Cultiva una mente de no saber. El no saber es una mente llena de asombro e ilusión. Frank dice que el no saber es lo más íntimo y que tanto el amor como la muerte son intimidad. Entender esta conexión es nuestro aprendizaje más profundo pues el propósito de todo ser humano es crecer en sabiduría y en amor.

Según Ostaseski, “el amor ha sido mi mentor, el amor me ha enseñado a amar”. ¿Cómo te sientes de vulnerable con respecto al amor? Muchos tenemos una armadura en el corazón. Esto impide que el dolor entre, pero también impide que la ternura pueda entrar.

Frank lleva 30 años acompañando a personas de todo el mundo en su camino hacia la muerte y hay dos preguntas interesantes que le suelen hacer antes de morir y que revelan el sentir del ser humano:

  1. ¿soy amado?
  2. ¿He amado bien?

Esto me recuerda a una frase del poeta San Juan de la Cruz que ya habíamos comentado en clase que dice así; “al atardecer de la vida te examinarán del amor”.

Como veíamos el mes pasado, para que una relación fluya debe haber aceptación total. “Te amo tal cual, te amo con todo”. El amor acepta todo, no es una comunidad con derecho de admisión.

¿Por qué sufrimos tanto cuando un ser querido muere? Porque confundimos amor con apego. El apego genera cicatrices, el amor genera agradecimiento. El apego cierra, el amor abre. Cuando una persona muere, la relación con él o ella continúa. Los que habéis perdido a algún ser querido podéis dar fe de ello. Yo misma sigo hablando con mi padre y siento su acompañamiento, de hecho quizás gracias a ello esté yo aquí hoy. Mi padre me guía desde el cielo, pero para poder escucharle tengo que dejar espacios de descanso, en el ruido no puedo oírle, acelerada no puedo sentir la belleza de sus palabras, a 300 no dejo puedo ver las señales de la intuición. Hay que soltar el acelerador, y te lo dice alguien que de manera natural tiende a la velocidad… yo no nací meditando. Si queremos dejar que la magia nos encuentre se hace preciso pausar, asimilar, crear espacios.

Cuando yo sé que la gente a la que quiero se va a morir, me surge la pregunta: ¿cómo les quiero querer AHORA? Creo que esta es la pregunta más importante que deberíamos hacernos, quizás la pregunta más importante que os he lanzado desde que comenzamos las clases, quizás la pregunta que todos deberíamos tener anotada en un papel y colgarla en un lugar visible de nuestra casa… así que volveré a preguntártelo.

Cuando sabes, y lo sabes, que las personas a las que quieres se van a morir, ¿cómo les quieres querer AHORA?

Según Ostaseski, “cuando una persona está mal o está herida, lo único que debemos hacer es amarles. El amor es la mejor medicina. El amor alimenta el amor”.

Puedes sentir ahora que hay algo que te sostiene. Se llama amor. El amor es el sostenimiento de la vida.

Todo está cambiando de manera constante. ¿Dónde está el desayuno que tomaste esta mañana? ¿Dónde está la última vez que practicaste sexo? Creemos que todo cambia menos nosotros, como si yo fuese una cosa que se mueve entre todo eso que cambia.

¿Qué es más bonita, la flor del cerezo que vive un solo día o una flor de plástico que dura para siempre? Éste es uno de los símiles preferidos por el maestro Ostaseski para explicar que el más alto valor de la vida es su precariedad o la inexorable finitud del tiempo; un segundo nace cuando el anterior muere.